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sábado, 14 de marzo de 2009

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ALDERAAN



Si alguien necesita alguna vez un ejemplo de la irredimible maldad del Imperio, bastará con mostrarle los restos de Alderaan. Alderaan era un influyente planeta en los últimos días de la República representado por venerables políticos como Bail Antilles y Bail Organa. Alderaan era un planeta pacífico que se deshizo de su armamento en una era tumultuosa. Pero sin embargo no carecían de ideales. Fue uno de los primeros apoyos de la Alianza para Restaurar la República, aunque sus oficiales mantenían ocultos sus lazos con la Rebelión.

Durante la época del Imperio el representante de Alderaan en el Senado era la Princesa Leia Organa. Utilizando su posición política y su inherente inmunidad diplomática, Organa podía atravesar los bloqueos imperiales con misiones humanitarias que proporcionaban material a las unidades rebeldes.

Su compasión y la tiranía del Imperio condenarían al pobre Alderaan. Leia fue capturada cuando interceptó unos planos vitales para el Imperio y fue llevada a bordo de la poderosa arma imperial, la Estrella de la Muerte. Allí, el Gran Moff Tarkin le pidió la localización de la base secreta rebelde. Cuando Leia se negó a proporcionarle la información, Tarkin apuntó con el arma primaria de la Estrella de la Muerte a Alderaan. Leia intentando evitar que su planeta fuese destruido dio a Tarkin una respuesta falsa. Pero no sirvió de nada. Tarkin desencadenó el poder de la Estrella de la Muerte sin compasión. Con un solo disparo Alderaan quedó reducido a cenizas y toda su población murió en la explosión.





UNIVERSO EXPANDIDO


Alderaan, un venerado planeta del Núcleo, fue siempre un punto central para la política galáctica, exploración y cultura. Las naves alderaanianas de exploración estaban presentes en las más importantes rutas de la galaxia. Colonos de Alderaan se instalaron en planetas repartidos por toda la galaxia. Alderaan era un hermoso planeta azul y verde que carecía de lunas y albergaba una sociedad pacífica.




Al contrario que los atestados planetas del Núcleo, como Coruscant, la sociedad alderaaniana mantenía un armonioso equilibrio entre los centros urbanos y la naturaleza intacta. Alderaan fue en tiempos hogar de una especie sensible que hace ya mucho que se extinguió, una cultura insectoide conocida como los killiks, que dejaron tras de sí unos impresionantes edificios colmena, llamados Tierras Castillo, en las praderas Alderaanianas. La mayor parte de Alderaan estaba cubierta por praderas y dehesas. Los artistas utilizaban el propio paisaje para crear trabajos vivos, de diferentes matices y texturas a lo largo de patrones creados cuidadosamente. En las sabanas vivía una amplia variedad de rumiantes como los grazers y los nerf. Los ranchos eran la forma de vida común en el campo.




Las pocas áreas metropolitanas del planeta estaban diseñadas para complementar sus alrededores. La línea del cielo de la ciudad Aldera consistía en brillantes edificios blancos curvados que hacían de puente entre el verdor de la hierba y las nubes blancas. Aquí, estudiantes procedentes de toda la galaxia estudiaban en la Universidad, una institución de enseñanza que promovía el libre pensamiento tan contrario al Imperio. Otros centros como Ciudad Crevasse se fundía tan bien con el entorno que era invisible a cierta distancia.

El planeta carecía de armas o fuerzas militares, pero esto no fue siempre así. Durante las Guerras Clon la violencia y las batallas casi destruyen Alderaan. Por ello el Virrey y Primer Ministro Bail Organa prohibieron todas las armas y declararon un estado de paz.

Este período de renacimiento fue espectacular y Alderaan recuperó su belleza, pasando a llamarse el Centro Brillante del Universo.





La destrucción de Alderaan tuvo un gran efecto polarizador en la galaxia. Planetas que hasta entonces habían tratado de permanecer neutrales durante la Guerra Civil Galáctica, pronto se encontraron tomando partido, aquellos que se horrorizaron con el acto de brutalidad imperial y esperaban evitar represalias similares se alinearon con el Imperio. Los otros, ofendidos con la destrucción de Alderaan, empezaron a apoyar abiertamente o en secreto a la Alianza. Muchos alderaanianos que estaban fuera del planeta cuando este fue destruido, se unieron a la rebelión, aunque unos pocos siguieron siendo fanáticos del Imperio, culpando al compromiso de Alderaan con la Rebelión de su destrucción. Los alderaanianos supervivientes manejaban el gran cañón de iones de la Base Eco en Hoth. Los supervivientes que quisieron seguir con una pacífica existencia y no querían verse envueltos en combates fueron llevados a Nueva Alderaan, un planeta seguro de la Alianza.





Todo lo que quedó de Alderaan fue un campo de asteroides conocido como El Cementerio. Muchos alderaanianos supervivientes regresan a la zona a presentar sus respetos a sus parientes perdidos y a compartir los recuerdos de su planeta destruido.