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sábado, 9 de mayo de 2009


WATTO



Watto fue un robusto toydariano de piel azul con un rápido movimiento en sus alas que lo mantienen suspendido alrededor de un metro por encima del suelo. El comerciante del diente roto no solo tenía una destreza para el regateo sino que además no podía ser afectado por los trucos mentales Jedi.


Juventud

Antes de irse a Tatooine, el joven Watto luchó en las guerras estaciónales de su planeta natal Toydaria. Como parte de la Confederación Armada de Ossiki, Watto sufrió heridas que lo dejaron con un colmillo roto y cojo de una pierna.

Watto, por debajo del metro y medio de altura, era un ejemplar típico de su especie. Con base en el espacio puerto de Mos Espa, tuvo la suficiente visión como para establecer el primer negocios de recambios de Tatooine. Watto era un ceñudo Toydariano sin afeitar que ama los créditos y las apuestas. Aunque su tienda era considerada una más pequeñas de Mos Espa, no obstante, el patio de chatarra de Watto era un tesoro de maquinarías de desecho y repuestos.




El inicio de su carrera

En el comienzo de su carrera en el planeta desértico, Watto confraternizó con varios clanes jawas. Aprendió de ellos dónde encontrar la mejor chatarra, cómo repararla para que pudiera venderse y cómo hacer que una antigualla pareciera un último modelo.

Tan pronto como aprendió lo que creía que necesitaba saber, plantó a sus amigos jawas y pidió dinero prestado para montar su propio negocio.

Su objetivo preferido eran los extranjeros – considerados por él presas fáciles - para estafarlos. Aunque la tienda de Watto era una de las más pequeñas de Mos Espa tenía una amplia variedad de maquinaría que era solicitada con frecuencia. Esto le pudiese haber dado buenos beneficios si Watto no hubiese gastado constantemente sus ganancias en apuestas.




El Negocio de Watto floreció y consiguió pagar su deuda en menos de un año. Sin duda era inteligente, ya que era imposible tratar con hutts sin una mente perspicaz y la habilidad para descubrir la habilidad para descubrir las intrincadas complejidades de una ganga. No obstante, Watto estaba convencido de que los jawas se introducían en su patio para robar la mejor mercancía. Según él, esclavos peresosos y diversas confabulaciones secretas le impedían alcanzar el verdadero éxito. De todos modos, su progreso también se vió frenado por sus apuestas compulsivas en las carreras de podracers.


Dos esclavos ganados en las carreras

De vez en cuando, Watto conseguía una buena tajada en las carreras de podracers. En una ocasión el ambicioso mercader de chatarra obtuvo del hutt Gardulla dos esclavos, una madre y un hijo. Shmi Skywalker y el pequeño Anakin empezaron a trabajar de inmediato en el negocio de chatarra. Shmi limpiaba y reparaba paneles de circuitos en la casucha que les proporcionó Watto, mientras Anakin se mostraba especialmente diestro con todo tipo de maquinaria.



El joven Anakin mostraba un increíble talento para reparar maquinaría y Watto le tomó cariño al muchacho. A pesar de que fue bastante inescrupuloso en el cuidado de esclavos, Watto fue un buen amo. Esto se debe probablemente al hecho de que el muchacho fue la primera fuente de ingreso para Watto, no solo por poner la maquinaria en funcionamiento sino por competir para él en la carreras de pods.

El chico podía encontrar y recuperar partes de droides aún en servicio, e incluso máquinas que los mismísimos jawas ya habían desechado. Watto enviaba con frecuencia a Anakin a las subastas de los jawas, seguro de que volvería con buenas piezas con un precio razonable. El muchaho también era capaz de hacer reparaciones de mucha mejor calidad de la que esperaban los clientes de Watto. Lo más sorprendente de todo, sin embargo, era que ¡Anakin podía pilotar podracers!


Las carreras de Vainas



Un día, mientras Watto disfrutaba de un brebaje en la cantina local, comenzó una pelea justo en el instante en que Anakin iba a entregar un bloc de datos. El hecho de que el chico saliera sin ningún rasguño de aquel espectacular caos le dio a su amo una idea.

Al día siguiente, para consternación de su madre, Watto empezaba a instruir a Anakin en las carreras de vainas.

Con todo, el chico jamás ganó una carrera -de hecho ni siquiera la acabó-, ya que Watto lo utilizaba para sacar dinero a otros. Arriesgaba poco por su esclavo, aunque aseguraba al incauto que sería el ganador, al mismo tiempo que apostaba mayores sumas en las opciones de Sebulba el dug. Resultó ser un chanchullo relativamente lucrativo. Watto desarrolló, en apariencia, una pequeña debilidad por Anakin, al confiar en el pequeño humano más que en ninguna otra persona. El toydariano dejaba al chico al cargo de la tienda mientras mostraba a los clientes las existencias del patio de chatarra. Así sucedió cuando Qui-Gon Jinn, Padmé, Jar Jar Binks y su droide astromecánico R2-D2 llegaron una mañana en busca de recambios para reparar un hiperpropulsor dañado T-14.


Un Buen Trato

Watto solo sentía desprecio por los forasteros que entraban en su tienda. Siempre creyó que lo trataban como un ser inferior, y él los trataba en consecuencia. Sus nuevos visitantes no fueron una exepción; de hecho, al no tener fondos, Qui-Gon Jinn no se ganó otra cosa que la burla: "¡no hay dinero, no hay recambios, no hay trato!".




Las cosas cambiaron después de que Qui-Gon descubriera que Anakin había construído un podracer a escondidas de Watto. Al día siguiente se acercó a éste con la propuesta de un nuevo trato. Al principio el toydariano se mostró reticente, mas como el negocio tenía que ver con las carreras, le escuchó.

En una carrera anterior, Sebulba había hecho que Anakin se estrellase. A pesar de la pericia del chico, el podracer de Watto sufrió serios desperfectos, lo cual le hizo enfadar, ya que se acercaba la Clásica de Boonta Eve y esperaba inscribir a Anakin para estafar a los visitantes. Entonces Qui-Gon Jinn afirmó poseer un podracer que había ganado en un juego de azar, el más rápido construído jamás, y que quería que Anakin lo pilotase. Watto, pensativo, ocultó sus emociones hasta cerrar un trato con el extraño. Si el joven perdía, el podía quedarse con la nave del forastero, una Nubian de buen aspecto. Si ocurría lo imposible y Anakin ganaba, podía quedarse con las ganancias, sólo tenía que entregar los recambios que el forastero necesitaba. Únicamente tenía que pagar la cuota de inscripción de Anakin.


La Clásica de Boonta Eve



La mañana de la carrera, Watto rebosaba de emoción y le dijo a Qui-Gon que estaba seguro de que tendría su nave al final de la carrera. Se mofó del extranjero porque había depositado su fe en Anakin. Sebulba ganaría, como había hecho siempre. Entonces Qui-Gon tentó al Toydariano y le propuso jugarse la libertad de Shmi y Anakin Skywalker. Incapaz de resistir la tentación, Watto aceptó, pero con alguna restricción. Ningún podracer valía dos esclavos, por lo tanto debía ser sólo uno. Sacó su dado cargado para decidir por cuál de los esclavos sería la apuesta, el chico o su madre. Qui-Gon intuyó el engaño y utilizó la Fuerza para asegurarse de que el cubo del lado del chico. El toydariano, descontento, no tuvo elección: si Anakin ganaba la carrera, ganaría su libertad.

Watto podría haber ganado mucho dinero en la clásica de Boonta, ya que había apostado por Sebulba, mientras que muchos otros lo habían hecho por Skywalker. Sin embargo, cuando Anakin ganó, se dió cuenta de que lo iba a perder todo.



El encuentro con un Caballero Jedi




Después de haber perdido su dinero, sus ganancias, su mejor esclavo y todo su éxito, desesperado por recobrar algo de lo que había perdido, Watto vendió a Shmi Skywalker a un granjero de humedad llamado Cliegg Lars. Había perdido su suerte como comerciante tanto como había crecido Anakin Skywalker. Pasaron diez años hasta el próximo encuentro del toydariano con Anakin Skywalker. El joven aprendiz jedi había viajado a Tatooine con Padmé, después de haber tenido una visión en la cual su madre sufría. Anakin visita la tienda de chatarras para buscar a su madre. Watto reconoce a Anakin cuando vé que éste repara un aparato que tenía en sus manos. Cuando Anakin le pregunta por su madre, Watto le dice que la había vendido hace mucho tiempo y que no la había vuelto a ver. Tras este acontecimiento, el toydariano no volvió a ver nunca más al joven Jedi.




Tras las cámaras

* Watto es un personaje creado totalmente por ordenador.
* La voz original de Watto fue interpretada por Andrew Secombe.
* En Old Wounds, Watto es asesinado por Darth Maul. Sin embargo, esta historia es no-canónica.
* Watto hace una aparición en Star Wars Galaxies: An Empire Divided, quien te encomienda una serie de misiones especiales para reconstruir una unidad astromecánica-R2. Esto es, por supuesto, una referencia a Watto.


Ficha
Afiliación Independiente
Origen Toydaria
Especie / Genero Toydariano / Masculino
Altura 1.37 m.
Apariciones Episodios I y II